La castaña que no pudo ser marrón glacé
El año pasado los de "un pais para comérselo" andaban por Galicia ( no veo muchos programas, imagino que por la hora) y allí estaba yo delante de la tele disfrutando con esta pareja de amigos de las delicias de esta bella tierra, con libreta y muy dispuesta para tomar nota de todo lo que me gustara. Esta vez era la elaboración del marrón glacé, maravilloso manjar de manjares.
Qué fácil... pensé, para la Navidad, esto es lo que me pareció en ese momento.
Las primeras castañas fueron para estrenarme con este dulce. Quizá hubiera o hubiese sido todo un éxito si yo hubiera o hubiese seguido las instrucciones pacientemente. Lo de pelarlas si lo hice y muy bien, utilicé hasta un palillo para dejarlas relimpias. Mi error fué al cocerlas porque no las envolví en gasas, ni las protegí. En algún lugar había leido que si se hervian a fuego lento era suficiente para que quedaran enteras. Y no, no quedaron enteras, bueno una si.
Pero menos mal que todo tiene arreglo o por lo menos eso dice el dicho. Y yo no estaba dispuesta a no dar uso a todo aquello.
Y lo que iba a ser marrón glacé se quedó en crema de castaña. Pero no una crema cualquiera. El resutaldo fué una sencilla y deliciosa crema para rellenar una tarta o decorar pastelillos individuales (cupcakes).