Ya tenía yo ganas de volver a preparar {macarons}. Mi primera vez con estos delicados pastelitos fué un desastre, los que ya han hecho sus pinitos con esta preparación saben de lo que hablo; si la primera vez te salen bien puedes llamar a la prensa y hablar de que en tu cocina se ha producido un hecho paranormal. Como soy un poco aventurera y para complicarlo un poquito más, en esta segunda ocasión, no se me ocurre otra cosa que cambiar la receta: la harina de almendras por la de avellanas y hacerla a mi aire....oleeeee! El resultado visualmente es poco parecido a los originales y genuinos macarons; a pesar de los tiempos de reposo se quedaron sin su pie característico.... La culpa fue de la harina de avellana? de las cantidades... quien lo sabe?. Una pena, porque sin pie y sin almendras no sabía si podia llamarles macarons. Finalmente esta ricura ha quedado registrada como "majarón español" primo lejano del macaron francés. Aunque todo queda en familia, cada uno en su sitio.
Vamos con la receta de estos pequeños bocados de avellana y chocolate.